¿Adaptarse o evolucionar?

Hace unos días tuve la suerte de compartir con un grupo de personas una sesión grupal en la que trabajamos la actitud y las creencias limitantes. Se trataba de jóvenes en busca de empleo que se están formando y han comenzado a hacer prácticas en empresas. Reconocían que les resultaba difícil detectar pensamientos que les estuvieran limitando. Abrieron un debate interesante: en realidad “yo soy así, pienso así, esto es así” y lo que va a pasar es que, durante mi existencia, la vida va a chocar en diferentes momentos con mis “yo soy así, pienso así, esto es así”… ¿Entonces? Entonces, en esos casos, “o me adapto o no tengo ninguna oportunidad”. Y esto último lo decían con una mezcla de resignación y rabia. Después pregunté: “¿y si hubiera una alternativa a la adaptación? ¿y si en lugar de adaptarte evolucionas?”

Si atendemos a las definiciones de ambos términos, “Adaptarse” significa dicho de una persona y según el Diccionario de la RAE “Acomodarse, avenirse a diversas circunstancias, condiciones, etc.”, es decir, como bien decían, es una reacción muchas veces de supervivencia, y también necesaria, que conlleva un cambio. Pero se trata de un cambio reactivo y como tal puede generarnos malestar, desasosiego, rabia, porque entendemos que atenta contra nuestra Identidad. La definición de “Evolucionar” es, también según la RAE, “Desenvolverse, desarrollarse, pasando de un estado a otro. Mudar de conducta, de propósito o de actitud.” Evolucionar entonces supone mudar, desprenderse de algo que ya no nos sirve, para adoptar y acoger un nuevo estado. En este caso nuestra Identidad no se ve amenazada, sino transformada.

Replantearse la propia Identidad puede resultar doloroso. Cuestionar las etiquetas con las que vivimos desde hace mucho tiempo puede desbaratar los porqués de unas cuantas decisiones, revisar nuestra manera de pensar puede desestabilizar nuestro mundo, nuestra forma de actuar, desdibujar nuestro retrato para encontrar sus líneas maestras y volverlo a estructurar, libre de todo lo que no es nuestro, lo que no somos nosotros, puede provocar que caigamos en la cuenta de que hay cosas (pensamientos, calificativos, normas de vida, hábitos, compañeros de viaje…) que ya no nos sirven. Hay que ser muy valiente para reconocerlo. Pero esta es la alternativa a la adaptación. Podemos elegir cambiar para sobrevivir, para “acomodarnos a nuevas circunstancias” o podemos optar por “desenvolvernos”, despojarnos de todo lo que no nos deja avanzar y crecer.

¿Qué estás llevando contigo que ha empezado a pesarte? ¿Qué es eso que ya no te sienta tan bien como antes?