¿Atrapado/a en el “Quiero, pero…”?

  • “Mi cabeza está continuamente pensando , dando vueltas a las cosas, no consigo pararla.”
  • “He intentado controlar mis reacciones con esa persona, incluso ensayo cómo hacerlo, pero a la hora de la verdad vuelvo a comportarme igual.”
  • “Cada día decido que voy eliminar ese hábito, sé que me perjudica, pero siempre acabo repitiendo la rutina.”
  • “Me gustaría conseguir ese objetivo, pero parece que cada día me alejo más de él.”

A quién no le ha ocurrido. Aun “sabiendo” lo que podríamos hacer para cambiar ese aspecto de nuestra vida que tanto nos preocupa, nunca llegamos a ponernos a ello claramente. En su lugar, algo nos empuja a apartarlo de nuestra vista, a esconderlo entre capas de excusas y juicios, hasta que un día las circunstancias nos lo ponen delante de nuevo, con más fuerza que la acostumbrada.


¿Qué ocurre cuando quiero X y consigo Y? La mente consciente interpreta los opuestos como una dualidad, “o esto o lo otro”, como dos fuerzas en choque, incluso a veces, como una lucha entre el “bien” y el “mal”. Nos identificamos con una parte y establecemos una relación negativa con la otra. Cuando los dos opuestos se activan y uno quiere inhibir al otro en un contexto negativo se produce el problema en forma de síntoma (reacciones determinadas, parálisis, tensiones, etc.)

En este estado entramos en un bucle que  genera escasas posibilidades y sí mucho sufrimiento.

Cuando necesitamos actualizar nuestro “mapa de la realidad”

La corteza cerebral procesa la información que perciben nuestros sentidos. Este proceso da lugar a una representación interna de la situación y, si existe un componente emocional, se creará una conexión con el sistema límbico, además de con otras áreas del cerebro. Nuestros sentidos filtran la realidad, captan sólo una pequeña parte de ella y esta parte es filtrada a su vez por lo mecanismos de simplificación y clasificación que utiliza nuestro cerebro, además de por creencias, valores, actitudes, etc. Las representaciones internas que almacenamos dan forma a nuestro mapa de la realidad y nos permiten funcionar en el mundo, son una interpretación de la realidad. Por tanto, lo importante no es lo que “nos” pasa, sino el significado que le damos y los filtros que utilizamos. Ello es lo que determina nuestro comportamiento.

Este sistema tiene la función de propiciar que nuestro comportamiento en cada momento  sea el mejor posible dentro del mapa que manejamos y con los recursos con los que contamos. Aunque el resultado no nos guste.

 Así, ante determinadas situaciones activamos unos mecanismos de respuesta que se hacen automáticos. Podemos quedarnos atascados en ese modo respuesta indefinidamente, hasta que llega un momento en que el mapa que estamos utilizando ya no nos sirve por mucho que nos empeñemos en aplicarlo. Queremos  X, pero Y nos indica que estamos pasando por alto algo y que es importante. No funciona darle vueltas a la cabeza sobre lo que está detrás y aún empeora más las cosas torturarnos con los consiguientes juicios “es que no tengo remedio”, “es que no tengo fuerza de voluntad”, “es que no es el momento…”, “es que no sirvo para…”.  Esto nos aleja de la fluidez, de la creatividad, nos genera tensiones y obstaculiza el cambio.

Pero ¿qué ocurriría si X e Y fueran partes complementarias de otra realidad aún por crear? ¿Si los opuestos pudieran armonizar y generar nuevas posibilidades y vías en el mapa? ¿Si pudiéramos cambiar los filtros a través de los que percibimos y damos significado a nuestras experiencias?

“Las verdades profundas son afirmaciones cuyas antinomias también contienen verdades profundas.” Nielsen Bohr

Trance Generativo: la sabiduría interior al servicio del cambio generativo

Stephen Gilligan, psicólogo, psicoterapeuta, investigador y profesor. Discípulo de Milton Erickson y Gregory Bateson, así como uno de los primeros estudiantes que trabajó junto a los fundadores de la PNL, John Grinder y Richard Bandler, desarrolla un modelo de trabajo para el cambio partiendo de la hipnosis naturalista del Dr. Milton Erickson.

El trance generativo permite crear ese espacio seguro donde consciente e inconsciente fluyen de manera creativa para abrir nuevas posibilidades de manera natural y ecológica para la persona.

En el caso de las dualidades que nos paralizan, el trance generativo nos permite trabajar con el síntoma, dándole espacio, acogiéndolo en un contexto positivo donde las dos partes opuestas son aceptadas y pueden integrarse complementarias en una nueva unidad. Este contexto positivo no sólo es una función de la relación de cooperación, apertura y confianza entre guía y cliente, sino que se inicia con el cambio de estado de este último. Un nuevo estado de atención, calma y de conciencia expandida. La Presencia permite experimentar soporte, aceptación y respeto, propicia que emerjan recursos y capacidades propios, establece nuevas conexiones. Este nuevo aprendizaje se estabiliza y se aplica a situaciones similares en el futuro. Se produce una reorganización de la vida experiencial del cliente. El síntoma se ha transformado en una oportunidad de transformación sostenible en el tiempo. 

¿Necesitas desbloquear algún aspecto de tu vida?

¿Te gustaría saber si este tipo de trabajo puede ayudarte?

Ponte en contacto conmigo sin ningún compromiso y estudiaremos si el trance generativo puede ayudarte.