El síndrome del segundo violín

Dice Benjamin Zander, director de la Orquesta filarmónica de Boston, además de maestro y autor de El arte de lo posible, que el síndrome del segundo violín, es el de aquellos que tienen la costumbre de pensar que sus acciones no importan, no actúan como un primer trompeta o un primer oboe, que ensayan sus partituras en casa y no faltan jamás a un ensayo; claro, su ausencia o su falta de pericia se sentiría demasiado… Creen que su papel en la vida no tiene demasiada importancia, y actúan como si así fuera. Sin embargo, Zander está convencido de que los segundos violines son los auténticos líderes de los cuartetos de cuerda. No se trata del instrumento que toques o de tu posición, se trata de cómo toques y de qué pones de ti cuando lo haces.

Hoy es lunes, la vuelta a la rutina semanal, a nuestros quehaceres, horarios estrictos, tareas cotidianas… y bueno, en general, podemos tener la tentación de sentirmos como segundos violines… es verdad, tenemos que ir y tocar en la orquesta, pero ¿qué más da si desafino algunas notas? Nadie lo notará…

¿Cómo sabemos que nadie lo notará? ¿qué pasaría si tocáramos de otra manera, con todos los ritmos internos y las armonías? ¿cómo nos sentiríamos si hiciéramos de manera diferente lo que hacemos todos los días, si le diéramos nuestro propio toque creativo, si simplemente tratásemos de hacerlo mejor que ayer? ¿Realmente nadie lo notaría? ¿Hacemos la prueba?

  • Prueba a ir más allá de lo que teóricamente se espera de ti en todo lo que hagas, sólo para probarte
  • Busca la forma de hacer esa tarea que tanto te cuesta de una forma más divertida para ti, piensa, piensa piensa
  • Haz esa llamada que tanto tiempo llevas posponiendo
  • Cuestiónate si hay otras formas de hacer las cosas, quizá más efectivas, o más divertidas, y pruébalas

Vale todo lo te que lleve a tocar diferente, con tu propio estilo, y a disfrutar haciéndolo, a reinventar y mejorar las cosas constantemente. Las pequeñas mejoras diarias producen increíbles resultados.