Jugar como Rafa

Tengo que decir que no soy especialmente aficionada al tenis, aunque sí admiro a los deportistas que honran la que yo creo es la concepción misma de la vida y de la persona que hay detrás del Deporte en esencia: la superación de los propios límites físicos y mentales, el aprendizaje constante, la cooperación y el respeto. Todo esto me llevé de mi infancia y preadolescencia como gimnasta, además de relaciones que aún hoy perduran con raíces sólidas y profundas.

Sin embargo, cuando veo a Rafa Nadal recuperar su 4ª posición en el ranking de la ATP el pasado domingo en Roma, alzar el sexto título del año (de 8 finales disputadas), después de su lesión, del más de medio año sin jugar, cuando leo declaraciones suyas como las que hizo después del Master 1000 “Hubiera llamado loco a quien me hubiese dicho que esto iba a ocurrir. Si juego así en Roland Garros y alguien me gana, estrecharé su mano y seré feliz”, (Diario As digital), entonces pienso que Rafa Nadal es mucho más que puro talento.

Como explica Timothy Gallwey en su obra El Juego Interior, “El tenis no es el único “juego” que tiene lugar en la cancha”. Hay otro “juego”, otra maestría que estoy segura Rafa está aplicando en su tenis. Gallwey lo llama “el juego interior”, que es aquel que se produce en el interior del jugador entre sus dos “yo”: el “yo” número 1 (mente-ego), que es quien da órdenes, evalúa, juzga, el que busca aprobación, el que se preocupa y se esfuerza, el que quiere ser protagonista, y sufre y se tensa, y el “yo” número 2 (cuerpo, cerebro -consciencia e inconsciencia-, sistema nervioso), el que aprende de manera natural, poseedor de todo el potencial, que usa su inteligencia interna, que aprende mediante millones de células y conexiones neuronales de todas sus experiencias. Según Gallway, la armonía entre estos dos “yo” marca la diferencia entre dar lo mejor de uno mismo, llegar al límite de nuestras posibilidades físicas y mentales, o quedarse en el puro esfuerzo, sin dejar fluir nuestro verdadero juego. ¿Y cuáles son las claves de esa armonía? Destaca tres hábitos que se van desgastando a medida que crecemos:

– No juzgar

– Visualizar

– Confiar

No juzgar: el “yo” número 1 cree saber lo que hay que hacer y en su búsqueda constante de aprobación y de lo que él considera “buenos” resultados, critica y emite juicios acerca de los golpes. El problema no viene tanto por el juicio, sino por el pensamiento y la emoción que provoca: esta interpretación negativa crea una identidad falsa que oculta el potencial del “yo” número 2. Dejar de juzgar no significa no tener en cuenta los errores, se trata de verlos como SON, de describirlos, sin añadir nada.

En palabras de Rafa, tras la derrota ante Djokovich en el torneo de Montecarlo…

“En el segundo set, sentí por momentos que estaba jugando mi mejor tenis de la semana, y es lo que importa. Cuando era capaz de hacerlo no estaba muy lejos de él. Necesito más partidos con esta intensidad todo el tiempo, y estar concentrado en cada momento”.

“Ojalá pueda tener otra gran semana en Barcelona en la que viene y jugar algunos partidos que me ayuden a alcanzar mi condición física al cien por cien“, se refería al Trofeo Conde de Godó, que ganó.

El Confidencial, 22-04-2013

Visualizar: consiste en ver, con todo detalle, el resultado de lo que queremos conseguir, es la forma más efectiva de comunicarse con el “yo” número 2, a través de imágenes y sonidos. Después, el “yo”número 1 sólo tendrá que dejarse ir y confiar en la capacidad del “yo” número 2 para reproducir el resultado. Si los resultados visualizados no se alcanzan en un primer intento, el “yo” número 1, sin intervenir, seguirá confiando en que el “yo” número 2 hará los ajustes necesarios hasta obtener el resultado visualizado con todos sus atributos.

Así explica Rafa cómo siente sus experiencias pasadas de juego excelente:

”¿Por qué no iba a ser capaz de hacer lo que hice antes? El hecho de que estuviera jugando excepcionalmente cuando me vi forzado a parar ahora me ayuda. El recuerdo (de esas buenas sensaciones) está realmente fresco.”

Entrevista L´Equipe 7-2-2013; el periodista le pregunta acerca de su regreso.

Confiar: Cuando la mente se acalla y está en unidad con lo que estamos haciendo en el “aquí y ahora”, expandimos nuestra capacidad de aprender y de actuar. Fluimos. Al dejar de juzgar y permitir aprender al “yo” número 2 sin coste emocional, sin temor a los resultados, crece la confianza en su capacidad.

Así expresa Rafa la confianza en sus posibilidades para volver al Top4 antes de Madrid y de Roma. Como vemos, su “yo” número 2 ha superado sus propias expectativas:

P: En Australia, Mats Wilander dijo que no tendrías tiempo suficiente y que aunque tu nombre sea Nadal, serás un outsider en París este año…

R.N: Bien, bueno. Lo veremos. Es cierto que no seré el favorito en París pero no necesito serlo para ganar el torneo.

P: De acuerdo, pero lo necesitas hacer aquí para volver al top4 y así evitar unos cuartos de final ante Djokovic, Federer o Murray.

R.N: Antes que nada. Todavía necesito llegar a los cuartos de final y dados todos los puntos que debo defender en los próximos meses, será difícil desde aquí hasta el mes de mayo. Después de todo, ¿necesito ganar Roland Garros? No. Puedo volver al nivel necesario para ser top4 sin ser top4. Después de todo, ¿qué es más difícil, volver al top4 antes de Roland Garros o ganar Roland Garros? En mi opinión, la primera es más difícil.

Entrevista L´Equipe 7-2-2013

¿Y por qué no aplicar estas claves a nuestra vida? ¿Qué hubiera pasado con ese “partido” nuestro, con ese proyecto, con ese objetivo de haber tenido claro lo que queríamos, de haberlo visualizado con todo detalle, de haberlo sentido? ¿Cómo cambiaría tu vida si dejaras de creer y de decirte que no eres lo suficientemente bueno para…, si supieras que tienes todo lo que necesitas para conseguir lo que te propongas? ¿Qué harías si supieras que no vas a “fallar”, que todo lo que hagas, sea acierto o sea “error” será un paso hacia tu objetivo?

¿Cómo sería tu vida si decidieras jugar el juego como Rafa?

N.B. La fotografía utilizada está extraída del periódico digital as.com