Mis fortalezas, al servicio de mis retos personales y profesionales

Este sábado he participado en el itinerario Re-Oriéntate que ha organizado Egibide en el Centro Loyola de Vitoria. La iniciativa, cuya primera edición ha sido este año, tiene el objetivo de apoyar a sus alumnos en el proceso de búsqueda del primer empleo y también en el cambio de profesión y recolocación para trabajadores con empleo o sin empleo.  Los participantes eran de edades de entre 16 y 49 años, de diferentes ramas de conocimiento y características muy heterogéneas. Compartían la inquietud de encontrar su lugar como profesionales y de avanzar en su proyecto vital.

El objetivo de la sesión que yo he facilitado ha sido detectar aquellas fortalezas propias que son nuestro elemento diferenciador a la hora de mostrarnos y diferenciarnos para conseguir un empleo, y descubrir de qué manera estas mismas fortalezas son impulsoras de nuestra vocación y, por tanto, lubricantes que permiten funcionar los engranajes de nuestra vida personal y laboral.

Siguiendo la definición de Niemiec, las fortalezas se componen de 4 pilares:

  • Talento: nuestras habilidades naturales, con las que conseguimos resultados excelentes: Aquello QUE hacemos muy muy muy bien.
  • Fortalezas de Carácter: rasgos que, combinados y aplicados con determinada intensidad y en ciertos contextos, nos diferencian en el CÓMO hacemos las cosas.
  • Intereses: Todo aquello que atrapa nuestra atención, en lo que nos enfocamos sin esfuerzo y sin darnos cuenta. Es lo que realmente nos motiva y nos apasiona. Las cosas que hacemos simplemente por el placer de hacerlas, sin esperar recompensa alguna.
  • Recursos: Nos ayudan a nutrir nuestras fortalezas, a alimentarlas. No sólo personas, redes y comunidades en las que apoyarnos, sino también nuestros conocimientos, formales e informales, que nos permiten ejercer nuestra profesión con rigor, y nuestra experiencia.

2/3 de la población no conocen sus fortalezas, sin embargo, las personas que tienen oportunidad de enfocarse en sus fortalezas están 6 veces más comprometidas con su trabajo y tienen 3 veces más de probabilidad de reportar calidad vida. Son más ágiles y creativos y experimentan mayor desarrollo y crecimiento. Además, encuentran sentido a la tarea.

Para conocer nuestras fortalezas, en la sesión hemos trabajado desde diferentes aproximaciones, introspectivas y externas, y con diferentes dinámicas:

  • Conexión con nuestras fortalezas desde nuestro centro. El inconsciente creativo permite emerger recursos y fortalezas, a veces, no conscientes.
  • Detectar las fortalezas desde la propia experiencia a partir de lo que otros detectan en nosotros como fortalezas
  • Mediante el test de fortalezas VIA de Seligman y Peters. Este test nos permite conocer la dimensión de CÓMO hacemos las cosas. Un rasgo que podemos aplicar a cualquier tarea, al margen de que sea un talento natural o no.

Para descubrirnos en nuestra esencia, primero transformamos nuestro estado interno

Después de una mesa redonda-coloquio en la que participaron una representante de los empresarios (SEA) y dos representantes de los trabajadores (Sindicato HOAC) para desgranar la situación del empleo en Álava, se pusieron sobre la mesa las inquietudes y también los miedos. Desde un estado de impotencia es difícil conectar con recursos, fortalezas o nuevas opciones de actuación. Transformar este estado es fundamental para abrir espacios a la posibilidad, para que, partiendo de la realidad objetiva y conocida, sin negar u obviar lo que está ocurriendo, pueda desplegar mis opciones.

El objetivo final es un cambio de foco y  crear un alineamiento entre mi centro, mi vocación y mis fortalezas y el futuro que está emergiendo y lo que éste me está pidiéndome como profesional y como persona.

Para transformar el estado y centrarnos primero en despertar recursos, nos movimos, nos trasladamos de sala, a otro ambiente que invitaba a la introspección y a la calma. Movimos el cuerpo suavemente, asentamos la respiración e hicimos un proceso de inducción a un estado de trance que nos conectó con otra mente, más sutil e intuitiva. En diferentes grados, se produjo un cambio hacia un estado de mayor apertura y mayor serenidad y creatividad para afrontar nuestra tarea, que era la de encontrar nuestras fortalezas. Hubo personas que descubrieron recursos que tenían “olvidados”. Para mí es especial que una de estas personas fuera un joven de 16 años que recogió todo lo que significaba su abuelo, y que para él, en ese momento significaba la determinación de actuar con el convencimiento de que tenía muchas opciones y muchos caminos.

A continuación trabajamos por parejas aplicando la escucha centrada y abierta para encontrar nuestras fortalezas en situaciones concretas. Se trataba de aplicar el estado alcanzado a la tarea de “ver” al otro. Hubo quien expresó con agradecimiento que se había sentido realmente escuchado.

Transformar nuestro estado interno nos permite transformar la forma en que vivimos cualquier experiencia, y por tanto, también los resultados.  Por ello creo que es tan importante aprender a hacerlo y que trabajemos para conseguirlo.

Por último, para completar y cambiar el foco, sin dejar de estar conectados con nosotros, con nuestros recursos, les propuse mirar al futuro que está emergiendo. A partir del informe The shape of jobs to come en el que se proyectan las posibles nuevas profesiones que aparecerán en función de los avances científicos y técnicos, les propuse una reflexión ¿Cómo contribuirá mi rama de conocimiento al desarrollo de estas nuevas profesiones? ¿Cómo puedo contribuir yo, qué me está pidiendo este futuro que emerge, qué posibilidades me brinda?

Con el reto de la acción, de aplicar las fortalezas en las tareas del día a día y de revisar qué efecto tiene ello en la consecución de los objetivos para ajustar lo que haya que ajustar, finalizamos la sesión.

Me siento honrada de haber trabajado con personas tan comprometidas con su vida y con su trabajo, personas muy jóvenes con muchas ganas de contribuir, abiertas, llenas de curiosidad, personas de mediana edad que quieren trabajar a gusto y encontrar su lugar.

El gran dilema a que nos enfrentamos es cómo creamos dentro de la realidad cambiante y volátil de los mercados unos lugares lo suficientemente estables y seguros como para crecer como personas y como profesionales y poder contribuir así con lo mejor de nosotros mismos. Cómo gestionamos el equilibrio incertidumbre-seguridad de forma que fomente nuestra creatividad y nos impulse a contribuir de manera auténtica sin descalabrarnos. Intuyo que ese equilibrio tiene mucho que ver con ese estado desde el que vivimos y con nuestra manera de gestionarlo.

Algunas referencias que he utilizado:

  • Michelle McQuaid, Erin Lawn: “Your Strengths Blueprint. How to be engaged, energized, and happy at work”. Se basa en las fortalezas de Values in Action  de Seligman y Peters. Ofrece actividades no sólo para trabajar tus fortalezas, sino también para conectarlas con el propósito y crear estrategias. En el apéndice tienes el listado de fortalezas con su “sombra” y sugerencias para desarrollarlas. Refleja virtudes humanas universales. Cómo me gusta hacer las cosas.
  • Tom Rath, “Conozca sus fortalezas 2.0” (2014), utiliza el test de fortalezas de Gallup (Donald Clifton), tiene que ver más con el “Qué hago bien” y está más enfocado al ámbito laboral.  Necesitas comprarte el libro para hacer el test, ya que te ofrece un código de acceso. Es básicamente una descripción de las fortalezas con ideas para la acción.
  • Alex Linley, Jasnet Willars, Robert Biswas-Diener: “The Strengths Book” Ofrece un nuevo test de fortalezas enfocadas al trabajo y al liderazgo. Muy exhaustivo. Pertenece al Center for Applied Positive Psicology. Por cada fortaleza te indica cómo aplicarla en el trabajo en su “golden mean”, es decir para no aplicarla por exceso (en este caso pasa a ser debilidad) ni por defecto.