Qué dices de ti cuando dices

Cuando hablamos y nos expresamos mostramos mucho más de lo que creemos acerca de cómo pensamos, de cuál es nuestra visión de las cosas, de cómo funcionamos, de lo que creemos, de lo que somos realmente. Tal y como expresaba Miguel Ruiz en “Los CuatroAcuerdos”, una obra en la que recoje la filosofía tolteca, que describe una manera de vivir que conduce a la sabiduría y a la felicidad, el primer acuerdo y el más importante de todos es “Sé impecable en tus palabras”. Es el más difícil de cumplir, sobre todo si no somos conscientes de cómo utilizamos nuestro lenguaje, pero también es el más poderoso, porque las palabras “constituyen el poder que tienes para crear”.

Hace unos días, mientras esperaba a que me atendieran en una pequeña joyería donde llevé a arreglar un colgante, escuchaba la conversación del joyero con la clienta.

– “Entonces, por arreglar esto ¿me vas a llevar 5 €?” a lo que el joyero contestó precisando:

– “¿Llevar? No señora, yo no le voy a “llevar” nada, por arreglarlo le voy a cobrar 5€”.

Impecable precisión.

Ser “impecable en tus palabras”, pues, no es buscar la palabra “biensonante”, sino aquella que no distorsione la realidad que percibimos y que no vaya contra nosotros mismos o contra otros. Con nuestros pensamientos primero, y con nuestras palabras después, creamos nuestra realidad. Seamos conscientes de qué lenguaje y de qué palabras utilizamos y pensemos si son el reflejo de la realidad que queremos para nosotros y para los que nos rodean.

 ¿Cómo te hablas a ti mismo? ¿Qué palabras te dices cuando algo no va como tú esperas? ¿Cómo hablas de las personas de tu entorno? ¿Cómo te diriges a ellas? ¿Con qué palabras calificas tu hogar, tu trabajo, tu vida?

Las representaciones internas que te haces sobre un hecho, sobre una experiencia, sobre un estímulo, es decir, lo que ves, lo que te dices, lo que sientes, crean tus estados internos. Y estos estados van a condicionar tu comportamiento, tus actuaciones, tu lenguaje verbal y no verbal. Hay estados que nos potencian (confianza, alegría, amor, seguridad en uno mismo…) y otros que nos limitan (desconfianza, miedo, ansiedad, estrés, tristeza,…) Las explicaciones del joyero sobre lo que tenía que hacer para arreglar la joya de la señora, generaron en ella una representación interna de imágenes, lo que vio internamente y cómo lo vio, lo que se dijo a sí misma y cómo se lo dijo además de sus condiciones fisiológicas crearon un estado interno que le empujó a utilizar el verbo “llevar” y no otro, y ese mismo verbo, además del lenguaje corporal de la clienta, de su tono de voz, etc. provocaron en sentido inverso una imagen, unos sonidos, un estado en el joyero, que ligados a sus creencias, sus experiencias, sus valores provocaron la respuesta dada. Ser conscientes de lo que nos decimos, lo que vemos como consecuencia de una experiencia, puede ayudarnos a controlar nuestros estados internos limitantes y transformarlos en aquellos que nos potencian. ¿No obtendremos mejores resultados actuando desde la seguridad y no desde el miedo, desde la confianza y no desde la confianza, desde la serenidad y no desde la ansiedad?

La Programación Neurolingüística te enseña a controlar y transformar tus estados internos para, entre otras cosas, cambiar la forma en que te comunicas contigo mismo y también con los demás. Todo lo que haces en tu vida parte de algún tipo de comunicación contigo mismo. Si hay algún aspecto que no está funcionando en tu vida, quizá puedas reflexionar cuál es la forma en que lo percibes y puede que si cambias esa percepción, también cambie el resultado.